Formado por 21 islas, Fernando de Noronha ocupa un área de 26 km². Situada a 360 km de la ciudad de Natal y a 540 km de la ciudad de Recife, es la mayor isla del archipiélago homónimo, la única habitada, y es, definitivamente, un destino único y que encanta a sus visitantes. Parte de la isla compone el Parque Nacional Marino de Fernando de Noronha, considerada APA (Área de Protección Ambiental) desde 1988, con cerca de 8 km². Las playas del archipiélago son más que paradisíacas, su flora y fauna riquísimas y sus paisajes estupendos. Es uno de los lugares más admirados del mundo. Las buenas condiciones ambientales del archipiélago despiertan el interés de ambientalistas desde la época de Charles Darwin, quien allí estuvo por ocasión de su viaje a Galápagos. Recibió de la Unesco el título de Patrimonio de la Humanidad. 

Sus aguas cristalinas ofrecen visibilidad promedio de 40 metros, la rica variedad marina regala la oportunidad de nadar lado a lado con tranquilas tortugas u observar las evoluciones de los delfines rotatores. Más que un sueño para buceadores, practicantes de snorkelling y amantes de la naturaleza en general. Algunas playas son perfectas para los surfistas, y en los meses de verano las olas de hasta 5 metros son bastante disputadas, inclusive con la realización de campeonatos.

La población del archipiélago vive del turismo sostenible, habiendo un número restricto de visitantes que pueden pernoctar a la misma vez, creando la oportunidad de dar a conocer esta joya sin destruir su mayor riqueza, siendo este delicado equilibrio un caso exitoso.

La temperatura promedio es de 28 grados y dos son las estaciones definidas del año: la seca, de Septiembre a Marzo y la lluviosa, de Abril a Agosto. Generalmente la lluvia constituye un espisodio rápido e intercalada con sol, bien al estilo tropical. Para hospedarse en la isla se requiere el pago de una tasa de protección ambiental, basada en la cantidad de días de permanencia, cuantos más días, mayor el valor de la tasa.